Consumir alcohol, tabaco
o drogas durante el embarazo implica graves riesgos para el futuro
bebé.
El consumo de las llamadas drogas permitidas -como el tabaco y el
alcohol- y más aún de las ilícitas como la
marihuana y la cocaína, son agentes nocivos para el futuro
bebé que ponen en riesgo su sano desarrollo prenatal e incluso
pueden causarle la muerte.
Por ignorancia o indiferencia muchas mujeres embarazadas consumen
estas sustancias nocivas sin saber que implica graves peligros,
como un parto prematuro y malformaciones, e incluso traer al mundo
a un ser adicto a ciertas drogas, expresa Carlos López Lizano,
neonatólogo de la Unidad de Pediatría del Hospital
Ángeles de las Lomas.
Explica que algunas sustancias son más dañinas en
ciertas etapas del embarazo, particularmente en el primer trimestre,
periodo en el que existe mayor riesgo de malformaciones orgánicas.
No obstante, el peligro de afectación neurológico
persiste durante toda la etapa de gestación.
Del aborto a la deformación
Los efectos que tiene el consumo de tabaco, alcohol, cocaína,
marihuana, inhalables y heroína en el desarrollo del nonato,
aún en pequeñas dosis son:
Tabaco:
· Incremento de abortos espontáneos.
· Falta de irrigación sanguínea.
· Deficiencias respiratorias.
· Disminución del peso.
· Problemas morfológicos.
Alcohol:
· Retardo del crecimiento del producto dentro del útero.
· Síndrome del alcohólico fetal que provoca
microcefalia (formación de un cráneo pequeño).
· Disminución del crecimiento.
· Malformaciones faciales.
· Alteraciones cardiacas.
· Problemas renales
· Altas posibilidades de retraso mental.
· Presencia de problemas motores y de conducta.
Cocaína:
· Desnutrición prenatal.
· Parto prematuro.
· Aborto espontáneo.
· Sufrimiento fetal.
· Disminución del aporte de sangre y oxígeno
al producto.
· Infartos cerebrales.
· Malformaciones del corazón, huesos, genitales y
oculares.
· Adicción a la droga.
Marihuana:
· Parto prematuro.
· Alteraciones neurológicas.
· Complicaciones en el trabajo de parto.
Inhalables:
· Malformaciones corporales.
· Disminución del crecimiento.
· Problemas motores y de conducta.
Heroína y sus derivados:
· Riesgo de parto prematuro.
· Bajo peso al nacer.
· Dificultades respiratorias.
· Hipoglucemia (elevación de la glucosa).
· Hemorragias en los tejidos de la cabeza.
· Dependencia a la droga.
Decisión a tiempo
Si la mujer acostumbra consumir sustancias nocivas y desea tener
un bebé, es mejor que se aleje de éstas por lo menos
tres meses antes de la concepción, periodo mínimo
razonable para que el organismo comience a desintoxicarse, manifiesta
Carlos López Lizano, médico del Instituto Nacional
de Pediatría.
El ser adicto a alguna droga también ocasiona problemas en
la mujer embarazada, ya que por lo general no se acude a consultas
prenatales o se hace en forma irregular, imposibilitando la detección
oportuna de posibles complicaciones durante la gestación.
"El consumo de drogas también se asocia con embarazos
de corta duración (partos prematuros), trabajo de parto complicado,
así como ruptura y desprendimiento de placenta, que además
de poner en peligro la vida y funciones del producto, origina hemorragias
maternas con el riesgo consecuente para la salud de la madre",
agrega el miembro de la Asociación de Neonatólogos
del Valle de México.
Un riesgo de importancia para las embarazadas adictas a alguna droga
ilícita es que si comparten jeringas con otros consumidores,
están en riesgo de infectarse con el virus del SIDA, hepatitis
B, sífilis, herpes, y, en consecuencia, contagiar al feto.
Falta de conocimiento
El también profesor de la Universidad la Salle en la ciudad
de México, enfatiza que muchas usuarias de drogas lícitas
e ilícitas no conocen ni reconocen los efectos nocivos que
tienen dichas sustancias en su salud y en la de su futuro hijo.
Para evitar consecuencias
en la salud materno-infantil derivadas del consumo de drogas, es
importante elaborar campañas informativas que alerten sobre
los efectos nocivos de su consumo.
"Es de gran importancia el control prenatal periódico
de toda mujer embarazada, para que el médico familiar o el
ginecólogo informen a las pacientes sobre su estado de salud
y sobre los temas que ponen en riesgo a ella y a su futuro bebé",
concluye.