Los
inhalables químicos es el tema que nos ocupa ésta
semana. Estas son sustancias legales que fueron creadas para su
uso doméstico o industrial pero que, lamentablemente, también
se emplean de manera indebida al ser consumidas como drogas. Siendo
el aspecto tóxico de estas sustancias el sentido de esta
investigación, es como los inhalables químicos se
les consideran drogas depresoras. Estas son sustancias de muy
bajo costo y de fácil adquisición, por lo que se
vuelve una de las drogas de inicio y trampolín a consumir
otras.
El
consumo de estas sustancias presenta graves problemas sanitarios.
Sus consumidores son principalmente marginales, especialmente
niños, aunque la adicción también se da con
relativa frecuencia en ciertos grupos profesionales. Las edades
más frecuentes del uso crónico de inhalables son
al principio o al final de la adolescencia. Esto se debe en parte
a la invitación o presión por parte de los compañeros
de escuela y amigos, curiosidad e ignorancia de los efectos tóxicos
e inseguridad personal.
El
uso de este tipo de drogas es, sin lugar a dudas, un grave problema
para la salud social, pero para sus usuarios es, tristemente,
un camino rápido y seguro al cementerio.
Se
clasifican como "inhalables" a los gases o vapores que
provienen de compuestos volátiles que al ser inhalados,
o sea, introducidos voluntariamente por las vías respiratorias
producen alteración de las funciones mentales.
Los
inhalables utilizados con mayor frecuencia son los solventes orgánicos,
compuestos derivados del carbón o del petróleo,
cuyo propósito básico es su uso diario en la industria
o el hogar.
Para
su consumo se utiliza comúnmente estopa, pedazos de tela,
bolsas, naranjas partidas o directamente de sus envases. Generalmente
estos productos son legales, fáciles de obtener, muy baratos
y no precisan de instrumentos sofisticados para su uso.
El
consumo de estas sustancias presenta graves problemas sanitarios.
Sus consumidores son principalmente marginales, especialmente
niños. La edad de los usuarios es importante, ya que el
organismo de los menores todavía es inmaduro y su capacidad
de absorción y metabolismo es diferente a la de los adultos,
aunque la adicción también se da con relativa frecuencia
en ciertos grupos profesionales. El consumo en menores se debe
en parte a la invitación o presión por parte de
los compañeros de escuela y amigos, curiosidad e ignorancia
de los efectos tóxicos e inseguridad personal.
Lo
más importante es la ignorancia del problema en la casa
y la negación de los padres de que sus hijos puedan tener
este problema. Los motivos del consumo se deben a la curiosidad,
aburrimiento, falta de estímulos, desarraigo y a la carencia
o degradación de las normas sociales. En el caso de los
profesionales, es decir, de aquellas personas que trabajan con
estas sustancias, puede crear una adicción involuntaria;
la adicción voluntaria es menos frecuente, aunque no excepcional.
Los inhalables se consumen en determinadas zonas rurales, como
así también en ambientes marginales o de bajos recursos,
donde son de las pocas drogas a las que tiene acceso fácil
y no es necesario contactar a un vendedor de drogas para conseguirlas.
Ello agrava el problema de una sustancia legal que es utilizada
de forma incorrecta. La adicción a estas sustancias es
el paso previo a otras drogas, llevando situaciones irreversibles.
La adicción suele ser desconocida tanto por la familia
como por el entorno social, dado que estas sustancias pasan desapercibidas
y no son relacionadas con adicciones. Ello hace extender el consumo
no sólo en medios marginales sino en todas las capas sociales.
Existen tres grandes grupos de consumidores:
1)
Niños y adolescentes de poblaciones marginadas que consumen
en grupo.
2) Adultos que acceden al producto por su profesión o por
asociación con grupos de personas con hábitos similares.
3) Adultos marginales que inhalan las sustancias al igual que
los niños, pero en solitario.
El
aspecto familiar es determinante para entender el fenómeno,
habiéndose constatado cómo los consumidores de inhalables
también presentan problemas con el alcohol, siendo de una
clase social media baja y baja, y con problemas de abandono familiar.
El
uso continuado provoca dependencia psíquica, creando una
situación de necesidad de ingesta similar a otras drogas.
A consecuencia de la rápida distribución por los
pulmones, el inicio de la intoxicación es casi inmediato.
Se relaciona el consumo de esta droga con conductas criminales
y autodestructivas. La sensación de euforia primero y aturdimiento
después, habitual con estos tóxicos, conlleva una
perturbación psíquica grave que altera la inteligencia
y la percepción. Está acreditado el fenómeno
de la tolerancia respecto de los efectos en el sistema nervioso
central, mientras que la dependencia física es discutida.
El nivel de inteligencia disminuye, haciendo frecuentes los problemas
escolares. Se presentan cambios y descuido en la apariencia física,
falta de higiene, falta de atención, alteración
de la memoria, disminución de la capacidad de abstracción
y razonamiento, personalidad antisocial, agresividad, depresión,
ataques de pánico, ansiedady alucinaciones con trastorno
en el juicio crítico y la percepción. Se presentan
ataxia, oraciones incoherentes y precipitadas, diplopía,
náuseas y vómitos. La interrupción de la
inhalación, como así también una intensa
aspiración, pueden provocar la muerte. Son causales de
dependencia psíquica, pudiéndose presentar psicosis
tóxicas con daños cerebrales irreparables. Los inhalables
producen estados sugestivos en la persona, dándose experiencias
alucinatorias colectivas, lo que da ejemplo de la complejidad
de la intoxicación. También provoca sentimientos
paranoides y excitación sexual. Ciertos estudios consideran
la embriaguez por inhalables de mayor gravedad que la alcohólica,
a pesar de que los efectos de la intoxicación no son muy
prolongados.
Uno
de los inhalables adictivos más difundidos es el tolueno,
sustancia presente en cierto tipo de pegamentos para cueros, gomas,
cauchos, corchos, cartones, etc. Es una de las sustancias que
mayores trastornos ocasiona, por lo que en Argentina fue prohibida
su venta a menores de edad y se tiende a su supresión.
Se considera que el límite de este tóxico que puede
aspirarse sin sufrir efectos secundarios es de una concentración
de la sustancia en aire de 100/1.000.000. La intoxicación
se presenta con 1,5 microgramos, siendo el cuadro muy grave si
llega a 10 microgramos. Los efectos agudos acostumbran a durar
entre 30 y 45 minutos. Las consecuencias psico-perceptivas del
consumo de este tipo de sustancias es alarmante, presentándose
cuadros de exaltación, alucinaciones visuales, auditivas
y táctiles, como así también ilusiones.
El
pegamento plástico es una de las drogas favoritas de los
menores y adolescentes, habiendo aumentado considerablemente su
consumo en los últimos años. En un principio, las
primeras ingestas suponen un estado de euforia o subida del ánimo,
pero tras instalarse la tolerancia que se desarrolla tras semanas
o meses los consumidores habituados deben inhalar varios tubos
de sustancia para alcanzar el efecto deseado. La intoxicación
se caracteriza por euforia, excitación, sensación
flotante, vértigo, habla farfullante y ataxia. La inhalación
va acompañada de pérdida de inhibición con
sensación de fuerza y capacidad no reales. La intoxicación
otorga agresividad, euforia, exaltación y situaciones violentas,
por lo que se potencian las posibilidades de comisión de
delitos, a lo que sucede, al igual que con el alcohol, periodos
de amnesia donde el adicto no recuerda absolutamente nada de lo
acaecido durante la intoxicación. En ocasiones aparecen
alucinaciones visuales que pueden llegar a durar varias horas,
lo que demuestra su gran potencial perturbador.
Las
principales sustancias utilizadas como droga son:
Alcoholes:
En forma inhalada son tóxicos, se sintetizan de madera
y grano; son solubles en agua, no son de fácil eliminación
pulmonar y se eliminan principalmente por riñón.
Metanol:
Es utilizado como solvente de pinturas, barnices y pegamentos,
es muy tóxico y puede tener consecuencias fatales si se
aspira en lugares cerrados; puede provocar problemas en la retina
lesionando en forma permanente las células.
Isopropanol:
Derivado del petróleo, forma parte de las fórmulas
de perfumes, lacas y lociones. Al aspirarse en altas dosis puede
provocar narcosis y muerte.
Cetonas:
Se obtienen de sustancias químicas y se utilizan en pinturas,
resinas y tintas. Irritan ojos, nariz y mucosas, por esta razón
el usuario casi siempre las sustituye por otras que provocan menos
irritación.
Acetona:
Solvente que se usa para elaborar resinas, lacas, aceite y pinturas,
es volátil y provoca dermatitis con facilidad, mareos e
irritación de membranas y mucosas, lagrimeo y salivación.
Su efecto es muy tóxico para el sistema nervioso central.
Benceno:
Líquido inflamable que se utiliza en la elaboración
de ceras, resinas, plásticos, lacas, pegamentos y pinturas;
posee un olor característico agradable para muchas personas,
es uno de los compuestos más tóxicos y más
utilizados. Al inhalarse llega a la sangre; 50% es retenido por
el organismo después de haber sido exhalado por el usuario.
El cerebro acumula el benceno provocando excitación, mareo,
fatiga, vértigo, disnea (respiración rápida
y superficial) y pérdida del equilibrio. Asimismo, el benceno
puede provocar alteraciones en el miocardio, lo que provoca arritmias
del ventrículo y puede llevar a la muerte.
Tolueno:
Es un líquido volátil e inflamable; es utilizado
como solvente en pinturas, barnices, lacas, gomas y resinas. Al
ser absorbido en la sangre se distribuye en el organismo y se
deposita en los lípidos (grasas) de los diferentes tejidos
(el cerebro tiene 75% de grasas); provoca depresión del
sistema nervioso; dependiendo de la intoxicación y duración,
puede llevar hasta la narcosis, disminución de la actividad
psicomotriz con fatiga y pérdida de la conciencia. Se ha
observado daño al hígado y riñón en
los usuarios, así como disfunción cerebral a mediano
y largo plazo
Xileno:
Se elabora a partir del alquitrán del petróleo o
del carbón, y se utiliza como componente de productos comerciales
como lacas, barnices, tinturas, tinta, cementos, líquidos
de limpieza, resinas, aceites y gasolina. Produce gran irritación
de ojos, nariz y faringe. A nivel pulmonar; edema y hemorragia.
Es común la intoxicación por descuido y negligencia
laboral.
Hidrocarburos
alifáticos:
Son utilizados como solventes y como componentes en la gasolina,
keroseno y thinner. Inicialmente provocan mareo y confusión,
y pueden llevar a la pérdida de la conciencia si se les
inhala en concentraciones altas; en casos extremos llevan a la
depresión respiratoria.
Gasolina:
Proviene de la combinación de hidrocarburos como parafina,
naftalinas y aromáticos. Su utilización básica
es como combustible pero también se utiliza como solvente.
Su inhalación puede producir irritación de las membranas
mucosas y narcosis, habiéndose reportado casos de muerte
por exceso de inhalación sin que aún se conozcan
con precisión las concentraciones necesarias para causarla.
Su abuso inhalado produce degeneración neuronal motora
con trastornos musculares. También provoca trastornos crónicos
en el sistema de formación de la sangre, aumentando la
incidencia de leucemia. El plomo que contienen algunas gasolinas
como aditivo puede provocar trastornos permanentes en el cerebro.
Los inhaladores describen sensaciones plajustifyas asociadas al
consumo, acompañadas en ocasiones de alucinaciones; llegan
a la intoxicación con una exposición de tres a cinco
minutos, que si se prolonga puede provocar narcosis.
Nitritos
alifáticos:
Son líquidos muy volátiles, los utiliza mucho la
población homosexual durante el acto sexual, ya que a través
de su consumo, suponen, alargan la duración del clímax.
Son considerados los inhalables de los ricos, ya que existen varias
presentaciones, y como droga callejera son muy comunes los "popper's",
ampolletas de vidrio generalmente utilizadas en tratamientos médicos
para enfermedades como la "Angina de Pecho".
Signos y síntomas de la adicción a inhalables
Estos
pueden ser muy variados, dependiendo del tipo de sustancia química
y de la cantidad inhalada o aspirada. Frecuentemente hay olor
o aliento a sustancias químicas, irritación de nariz,
labios o boca, irritación en la piel, manchas de sustancias
químicas o pintura en la nariz, boca, manos y/o en la ropa.
Los ojos suelen estar enrojecidos, algunas veces con movimientos
oculares laterales rápidos involuntarios (nistagmus). Los
efectos inmediatos son: mareos, somnolencia, pérdida del
equilibrio, falta de coordinación, embriaguez, temblores,
alteración de la memoria, falta de concentración,
lentitud de movimientos, lenguaje lento e incoherente. Puede seguir
un estado de excitación, tensión muscular, aprensión,
agitación, irritabilidad, cambios en la presión
arterial y ritmo cardiaco. Se presentan cambios de conducta y
personalidad, pudiendo presentarse casos de furia histérica
y violencia verbal y/o física. Debido a que el efecto dura
de 15 a 45 minutos, el adicto tiende a inhalar nuevamente la sustancia
tóxica. Pueden presentarse nauseas, vómitos y anorexia.
Inmediatamente
después del uso pueden presentarse convulsiones, estado
de coma, y muerte súbita por arritmia cardiaca, asfixia,
o accidente vascular cerebral. Luego de algunas horas, pueden
desarrollarse acumulación de líquido e inflamación
de los pulmones (edema pulmonar), hipoxia o anoxia, neumonías,
convulsiones. El uso repetido o crónico deja daño
permanente en el organismo: temblores, falta de coordinación,
pérdida del sentido del equilibrio, reducción de
la memoria e inteligencia, estados de depresión o psicosis,
infartos cerebrales, trastornos del lenguaje y la memoria, epilepsia,
trastornos en la sensibilidad y movimiento de las extremidades,
daño al hígado y riñones, leucemia, bronquitis
crónica, ceguera, sordera, daño cerebral permanente,
problemas respiratorios crónicos.
Daños
físicos que causan los químicos inhalables
CEREBELO: es el centro de la mayoría de las funciones
involuntarias del cuerpo. El abuso severo de inhalantes daña
los nervios que controlan los movimientos motores, lo que resulta
en pérdida de coordinación general. Los adictos
crónicos experimentan temblores y agitación incontrolable.
CEREBRO:
las sustancias inhalables afectan diferentes partes del cerebro,
provocando alteraciones sensoriales y psicológicas. Los
estudios indican que estas sustancias disuelven la capa protectora
de mielina que envuelve a las neuronas, dañando la corteza
cerebral y pudiendo derivar en muerte celular (irreversible).
Esto acarrea cambios permanentes de personalidad, pérdida
de la memoria, alucinaciones y problemas de aprendizaje.
CORAZÓN:
el abuso de inhalantes puede resultar en "Síndrome
de Muerte Súbita por Inhalantes". Las dos sustancias
que más frecuentemente han causado estas muertes son el
tolueno y el gas butano. El gas freón interfiere en el
ritmo natural del corazón, causando paro cardíaco.
Los nitratos de amilo y butilo también afectan el ritmo
cardíaco.
HÍGADO:
los compuestos halogenados, como el tricloroetileno (presente
en pinturas en aerosol y correctores escolares líquidos)
causan daño permanente a los tejidos hepáticos.
MÉDULA
OSEA: se ha probado que el benzeno, componente de las naftas
y gasolinas, causa leucemia.
MÚSCULOS:
el abuso crónico de inhalantes causa desgaste de músculos,
reduciendo el tono y su fuerza.
NERVIOS
CRANEALES, NERVIOS ÓPTICOS Y ACÚSTICOS: el tolueno
atrofia estos nervios, causando problemas visuales y pobre coordinación
de los ojos. Además, destruye las células que envían
el sonido al cerebro. Ello deriva en graves posibilidades de cegueras
y sorderas.
NERVIOS
PERIFÉRICOS: Inhalación crónica de oxido
nitroso (propelente) y el hexano (presente en algunos pegamentos
y combustibles) resulta en daño a los nervios periféricos.
Los síntomas incluyen: adormecimiento de extremidades,
calambres y parálisis total.
RIÑONES:
el tolueno altera la capacidad de los riñones para controlar
la cantidad de ácido en la sangre. Este problema es reversible
cuando el consumidor no es crónico y el tolueno deja el
cuerpo, pero con el uso repetido puede derivar en litiasis e insuficiencia
renal.
SANGRE:
Algunas sustancias como los nitritos y el cloruro de metileno
(thinner de pintura), bloquean químicamente la capacidad
de transportar el oxigeno en la sangre.
SISTEMA
RESPIRATORIO: la inhalación repetida de pinturas en
aerosol puede resultar en daño pulmonar. Casos de asfixia
se han reportado cuando la concentración del solvente desplaza
totalmente el oxigeno en los pulmones. Además se presentan
graves irritaciones en las mucosas nasales y tracto respiratorio.
Muchos químicos inhalables son potentes agentes causantes
de cáncer.
Es
difícil establecer qué tiempo de uso se requiere
para que el usuario sea un dependiente de las sustancias, esa
variable tiene mucho que ver con el proceso multifactorial del
origen del consumo inicial.
El uso de este tipo de drogas es, sin lugar a dudas, un grave
problema para la salud social, pero para sus usuarios es, tristemente,
un camino rápido y seguro al cementerio.
Fuentes:
latinoseguridad.com, lafacu.com