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(SALUTIA) -- Una musculatura perfecta es el sueño de muchos.
Sin embargo, cuando el culto al cuerpo se convierte en obsesión,
el ejercicio se transforma en un trastorno llamado vigorexia.
Dicha alteración del comportamiento, es un problema íntimamente
relacionado con la autoestima y la falta de seguridad, que en ocasiones
se asocia con problemas alimenticios.
El entrenador físico Roberto Vargas, del gimnasio y escuela
de natación Aquatic Club Condesa, en la Ciudad de México,
señala que la vigorexia es un problema cada vez más
común entre la juventud masculina, que en el afán
de conseguir el mejor cuerpo abusa de los entrenamientos y de sustancias
prohibidas.
"Ellos no se dan cuenta que con sus acciones lo único
que consiguen es lesionar su organismo y atentar gravemente contra
su salud mental", añade.
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Una dañina distorsión
La vigorexia fue descrita por vez primera el científico Harrison
Pope, adscrito al Hospital Mac Lean de la Facultad de Medicina de
Harvard en Belmonte, Massachussets, en la búsqueda por identificar
sujetos que trabajaban su cuerpo mucho más tiempo de las
horas requeridas.
El especialista señala que dicha anomalía tiene relación
con la anorexia nerviosa, pues ambas comparten una preocupación
inquietante por la figura y una distorsión del esquema corporal.
El preparador físico Vargas refiere que estos hombres suelen
mirarse al espejo y ver a una persona delgada, escuálida
y sin forma, lo que para ellos es sinónimo de debilidad,
falta de atracción y hasta desconfianza.
Mi reino por un cuerpo atlético
"Pasan varias horas frente al espejo y se llega a un grado
tal, que muchos de estos deportistas dejan de lado sus actividades
familiares y se encierren en el gimnasio día y noche",
agrega.
Tras los entrenamientos hacen comparaciones con otros compañeros
y nunca quedan conformes con lo obtenido, por ello, además
de ejercitarse hasta terminar completamente fatigados, incurren
en prácticas ilegales y peligrosas para la salud, como es
la ingesta de anabólicos y esteroides.
Para lograr su objetivo, sea cual fuere el precio, los vigoréxicos
están dispuestos a pagar las consecuencias sin conocer realmente
sus dimensiones. De acuerdo con Marco Antonio Ojeda, médico
del deporte, la ingesta de anabólicos conlleva:
· Aumento en la concentración de colesterol en sangre.
· Se llega a presentar agrandamiento de la próstata.
· Se reduce el tamaño de los testículos.
· Se provoca esterilidad.
· Se presentan calambres musculares.
· Se generan problemas renales.
El miedo al fracaso
Aún cuando no se le considera como un trastorno psicológico
o psiquiátrico, esta dismorfia corporal o muscular se extiende
cada día.
Aunque los expertos reconocen que biológicamente existen
explicaciones para este tipo de desórdenes, como son los
desequilibrios en los neurotrasmisores cerebrales, se piensa también
que los factores sociales, culturales y educativos tienen una gran
influencia.
Y son los hombres quienes están más propensos a este
tipo de obsesiones, ya que la sociedad ha impuesto el estereotipo
de que los varones deben ser musculosos.
El preparador físico Vargas recomienda que si una persona
se encuentra en esta situación, es indispensable someterse
lo más pronto posible a un tratamiento, el cual está
basado en la combinación de terapia psicológica y
farmacológica.
"Primero se debe consultar a un preparador físico experto
en medicina deportiva, y dependiendo de la valoración que
haga del paciente, éste será remitido a un psicólogo
o psiquiatra", agrega.
Muchas veces, situaciones gestadas en el hogar o la escuela conllevan
a la formación de estas alteraciones. El perfeccionismo,
el miedo al fracaso, el temor a no encontrar pareja o sentirse menos
que los demás, da origen a la vigorexia.
Alerta ante estos síntomas
Una persona es considerada vigoréxica si:
· Su preocupación principal es que su cuerpo sea musculoso.
· Pasa muchas horas levantando pesas y cuidando excesivamente
la dieta.
· Hay una conducta obsesiva de observación del cuerpo
y verificación del peso.
· Deja de lado actividades personales y profesionales, para
dedicar todo su tiempo al gimnasio.
· No es sociable, ya que prefiere ocultarse ante el temor
de que se burlen de que su cuerpo no es perfecto.
Fuente: http://cnnenespanol.com/2001/salud/01/31/vigorexia/
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