Ingerir
grandes dosis de grasas y azúcares en "comida rápida"
y alimentos procesados puede resultar tan adictivo como la nicotina
o drogas duras como la heroína, según un estudio
científico que difundirá el martes la cadena británica
BBC.
La
investigación, hecha por expertos de la Universidad Rockefeller
de Nueva York, concluye que este tipo de dieta, si es adoptada
habitualmente, puede causar reacciones bioquímicas en el
cerebro similares a las producidas por drogas como la heroína
o la cocaína.
Además,
una vez el sujeto está "enganchado", en muchas
ocasiones resulta casi imposible retomar una dieta saludable,
lo que a menudo conduce a padecer obesidad y puede desembocar
en una reconfiguración del sistema hormonal que inspire
necesidad de consumir más grasas de inmediato.
En
otro estudio que se publicará próximamente, el neurocientífico
Matthew Will, de la Universidad de Wisconsin, analizó las
reacciones bioquímicas en el cerebro de unas ratas a las
que se administró distintos tipos de dietas.
Aquellas
a las que se suministró una dieta elevada en grasas quedaron
"enganchadas" y cuando se les retiró la dosis
de grasa desarrollaron síntomas similares a los del síndrome
de abstinencia que sufre un drogadicto cuando se le priva de su
dosis.
Además,
las ratas que consumían grandes cantidades de grasas padecían,
a continuación, problemas en el desarrollo del cerebro.
Will
señaló que "el estudio sugiere que una dieta
con un alto nivel de grasas altera la bioquímica cerebral
con efectos similares a los que producen potentes opiáceos
como la morfina".
La
cantidad diaria recomendada de calorías es de 2 mil 300.
Un 35 por ciento de esta cifra deberían ser grasas y un
11 por ciento, azúcares. Además, estos científicos
recomiendan específicamente que las mujeres consuman unas
mil 800 calorías diarias.
Un
menú completo en un restaurante de "comida rápida"
que contenga una hamburguesa, una ración de patatas fritas,
bebida y postre puede representar el total de calorías
que se recomienda consumir a un hombre en todo un día,
según los investigadores.
Fuente:
www.reforma.com