Como
la adicción es una enfermedad primaria de naturaleza crónica
existe una tendencia natural a la recaída que hace necesario
el mantenimiento diario del proceso de recuperación. Evitamos
usar el termino "curación" pues este se aplica
a la resolución de las enfermedades agudas.
La
abstinencia completa es el primer paso necesario para la recuperación,
que además, debe acompañarse de cambios en el estilo
de vida, orientados a promover y mantener la abstinencia y una
mejor calidad de vida.
Para
lograr avanzar en la recuperación es necesario que la persona
adicta realice cambios en su forma de pensar y de actuar, así
como cambios en sus estilos y patrones de vida.
El
resultado de una recuperación satisfactoria es una persona
con una calidad de vida en franca mejoría, estilos de vida
más sanos y un nuevo sentido de su misión vital,
así como una mejoría en su forma de relacionarse
y mayor capacidad para no tomarse demasiado en serio.
De
esa manera el proceso por el cual una persona enferma de adicción
pasa de la etapa de consumo a la recuperación, es un proceso
dinámico, que consta de diversas etapas y posee características
que describiremos a continuación:
La
Motivación Para el Cambio
El proceso mediante el cual una persona pasa desde una adicción
activa hacia la recuperación sostenida está en realidad
basado en una toma de conciencia progresiva acerca del problema
y la necesidad de cambios que influyen en la motivación.
Prochaska
y DiClemente han esbozado un modelo para describir este proceso
de motivación creciente para el cambio, que hemos encontrado
sumamente útil para evaluar la disposición hacia
el cambio de cada persona y como un forma de comprender mejor
la recuperación.
En
este modelo transicional del cambio se proponen diversas etapas
o fases de la motivación: