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Dr. Francisco A. Cantú
A la gente le llama mucho la atención el porque una persona
con alcoholismo y Drogadicción no puede reconocer que tiene
el padecimiento.
En si son varias las razones de porque se da este fenómeno.
Primero la idea o imagen que tienen las personas de lo que es alguien
con alcoholismo o Drogadicción esta basada en estereotipos.
Usualmente piensan que un alcohólico es una persona que se
encuentra ya sin nada, desarreglado, sucio, que se le pasa pegado
a la botella y se queda tirado en la calle. Un drogadicto se lo
imaginan como un joven que pertenece a una pandilla, es delincuente,
de no confiar, y no sabe hacer nada. En ambos siempre son del sexo
masculino es difícil que se imaginen a una mujer. Estos estereotipos
provocan el imaginarse que así son todos, la realidad es
que solamente el 3% de los adictos (alcohol y drogas) caben dentro
de esta imagen, el resto el 97% en realidad son personas que trabajan
o estudian, viven en familia y de alguna forma funcionan. Al compararse
con estos estereotipos la respuesta es obvia yo no soy alcohólico
o yo no soy un drogadicto La imagen real que debe de
venir a la mente es de una persona, sin importar el sexo, que utiliza
substancias y no se le nota, que presenta varios problemas en diferentes
áreas de su vida. Son médicos, pilotos, maestros,
amas de casa, etc., etc., que tienen la enfermedad de alcoholismo
y Drogadicción, donde su familia ya esta preocupada, esta
teniendo ciertas dificultades en el trabajo y tienden a culpar de
la razón de su problemática otras causas.
Segundo, erróneamente se cree que la adicción (alcohol
y drogas) consiste solamente en el uso de substancias. El uso de
substancias (alcohol y drogas) no es la enfermedad, es solamente
una parte de la enfermedad. La enfermedad en si es una disfunción
a nivel de cerebro que da un cuadro con variada sintomatología,
entre los síntomas se encuentra el uso de substancias. Que
sucede cuando se piensa así? El tomar alcohol y o drogas
es una conducta consciente, uno decide si toma o utiliza. Las personas
se dan cuenta de esto, por lo tanto esperan que reaccionen como
en cualquier otro proceso consciente. Como es esto? A groso modo,
en todo proceso consciente encontramos que se puede controlar y
puede ser modificado, ya sea con la experiencia, con el aprendizaje,
con los valores adquiridos, con las reglas, con normas y limites
adquiridos o impuestos y/o con la moral. Por lo tanto, se asume
que el uso de substancias en quien padece la enfermedad es modificable
dentro de estos criterios. La familia entonces recurre a estos procesos,
hablan, discuten, se pelean, amenazan, suplican, etc. En esto no
termina, porque se empiezan a preguntar porque y caen en la falsa
idea que algo tuvo que ver en la manera que fue criado. Que si le
pusieron limites, que no tuvo limites, que si se le dio cariño,
que si no se le dio cariño, que falto un padre, que no le
hacían caso, que lo mimaron, en fin es una larga lista. Consecuentemente
pasan a culparse unos a otros. Esto puede durar años, llegando
a crear severos resentimientos.
Otro fenómeno que surge es el de creer que no tiene fuerza
de voluntad, que son débiles de carácter, que no les
importa la familia o solo lo hacen para molestar o agredir. También
al creer que la adicción solo consiste en el uso de substancias
se cree que se puede controlar, tanto quien lo padece como sus familiares.
La pregunta seria, controlar que? En varias ocasiones le pongo a
los pacientes un vaso con refresco enfrente y les digo A ver
controla la bebida y dime como y que controlas Frente a esto
se dan cuenta que no hay nada que controlar, no pueden controlar
los efectos de la sustancia y en el caso de los que padecen la sustancia
una ves encendida la disfunción cerebral tampoco pueden evitar
el seguir consumiendo. Para ejemplificar lo que se menciono vamos
a aplicar estos procesos en otra enfermedad. La tuberculosis y vamos
a entender que la enfermedad consiste solamente en la forma de toser
y que esta bajo control consciente. Vamos a enfrentarnos entonces
a los tuberculosos diciendo como es posible que tosas todo el tiempo?,
que no te puedes controlar?, que no tienes fuerza de voluntad?,
solamente lo haces por molestar!. Recurriendo a amenazarlo, dar
gritos y sombrerazos, si no dejas de toser nos vamos y te
dejamos solo, ya no entras a la casa. Les vamos
a suplicar, negociar; se preguntaran porque no aprenden de la experiencia,
porque no anticipa, y buscaran a través de platicas para
que entren en razón. Obviamente nada de esto va a funcionar,
ninguna enfermedad responde a esto. Las enfermedades solamente responden
a un tratamiento. Por lo ya expuesto entonces comprendemos porque
las campañas de prevención no funcionan. Es como si
hiciéramos una campaña en contra de la tuberculosis
y vamos a utilizar como eslogan Di no a las tos.
Tercera razón, la cantidad. Por la misma razón se
va tratar de entender quien tiene la enfermedad a través
de la cantidad que utilizan y cada cuando la utilizan. Es común
escuchar que dicen yo no tengo la enfermedad, yo no bebo diario(la
realidad es que los episódicos son los peores), yo
no bebo tanto porque nunca me he quedado tirado en la calle,
yo utilizo poquito y de ves en cuando. La realidad es
que nada tiene que ver la cantidad y la frecuencia. Inclusive, los
médicos han caído en este error y han querido clasificar
la adicción a través de la cantidad o frecuencia,
todos estos esfuerzos han fallado. La enfermedad se debe de entender
como aquella persona que utiliza substancias, sin importar la cantidad
o frecuencia y que estén afectando una o mas de sus áreas
personales que son; la familiar, la laboral, la social, la física
y la económico/legal. Entonces si existen personas que son
tomadores fuertes, pero no han afectado ninguna de sus áreas.
estas personas no tienen la enfermedad.
Cuarta razón, mecanismo de defensa negación. Continuando
con esta forma de pensar, lleva a moralizar el padecimiento. Las
personas al mencionar que tienen la enfermedad son vistas como no
confiables y peligrosos, como malos sin moral o ética. Los
familiares inmediatamente son tachados como que en algo fallaron
y es su culpa. Las personas que tienen la enfermedad y los familiares
de ellos también están conscientes de esta forma de
pensar. Por lo tanto hay dos emociones muy fuertes que se generan;
vergüenza y culpa. Y no hay mejor mecanismo de defensa para
bajar la intensidad de estas emociones que la negación. Si
esta enfermedad no estuviera tan moralizada la negación no
seria una característica de la enfermedad. En esta enfermedad
como en cualquier otro padecimiento no hay culpables. Tanto las
personas con el padecimiento como los familiares no piden o desean
esta enfermedad.
Quinta razón; no hay una conciencia entre los problemas y
el padecimiento. Es muy curioso pero las personas con este padecimiento
no relacionan que los problemas que tienen son generados por la
enfermedad. Al creer que solamente consiste en el uso y no por lo
que realmente es, una disfunción cerebral, no asocian que
el padecimiento les da una forma chueca de pensar y distorsionan
lo que sucede alrededor. Piensan que los problemas que tienen son
por culpa de otras personas o son dadas por factores externos ajenos
a ellos. En otras palabras el alcoholismo y o la Drogadicción,
que vienen siendo la misma enfermedad pero con diferentes substancias
de elección, es una enfermedad localizada en cerebro, específicamente
una disfunción que afecta la forma de pensar y entender lo
que sucede alrededor y dentro de las características de esta
enfermedad es el uso de substancias. Inclusive el termino correcto
es trastorno de dependencia a substancias o síndrome de dependencia
química (SDQ). Como se ha podido apreciar.
Fuente: http://www.revistaadicciones.com.mx
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